
Se despidio esa mañana, de ese lugar tan lejano
solo llevaba fantasmas, y el horror.
de ver a sus padres muertos
de escapar con veinte años
de esa Varsovia que ya no era su sol.
Eterna llego la noche, que largos fueron los dias
que amarga la travesia, y el sabor
del mar lo volvio salitre
la sangre se le hizo arena
y entre el dolor y la pena, escucho.
Deja ya de llorar, tenemos que hacer
somos muchos en el mundo, vamos a vencer
Recien nacida la tarde, llegaron a un puerto nuevo
nueva vida, nuevo cielo y a empezar
le dieron un mameluco, una cama y un martillo
y asi la veta del roble aprendio a amar.
La paga era miserable, mas miserable era el trato
llegaron del sindicato, para hablar
decian que habia huelga, que ya no hay que ser esclavos
dejo el serrucho y se puso a escuchar.
Seamos bravos en las calles, vamos a pelear
que esta triste pesadilla, tiene que acabar.
Lo llevaron entre cuatro, seis años fue detenido
preso ingreso a su partido y la emocion
de de sentirse acompañado, de saber porque lo hacia
su odio, su rebeldia, su pasion.
Me hablaba desde pequeño, de la lucha y la madera
del cedro y la clase obrera y del amor
cuando llegaba mi abuelo, entre risa y golosina
la vida en mi florecia, con su voz.
El abuelo se fue, pero me dejo
el alma de carpintero, y la revolucion.
Alejandro Jusim